“¡Carajo! Junto con los sueños el negocio ha decapitado mis ingresos. La publicidad ya no aturdirá oídos y ese obligado entusiasmo que nos signa de mejores. Los gorros, banderas, camisetas y cornetas congelaron los tablones del esquinero quiosco. La...”
37284 veces leido | publicado el 01 de Enero de 2004 | leer completo