“Veo los renuevos crecer en la rosácea que habita inhiesta en el fondo de mi casa. El primer brote ha dado su capullo blanco. Y estoy feliz viendo al viento con sus remolinos de caricias que parecieran conmover al dichoso rosal risueño. Mientras observo satisfecho...”
55977 veces leido | publicado el 27 de Octubre de 2006 | leer completo