“Hueca y orco, condena y juicio, sentencia ígnea anticipada encallando en vívida lujuria la espera redoblada del latido . Sucumbe y renace en tu ramal cada istmo vibrátil de mi cuerpo, oquedad viscosa que se abestia reptando el eco del gemido....”
91316 veces leido | publicado el 17 de Abril de 2006 | leer completo